
Porque siempre, en cada paso que doy, hay dos caras, como en las antiguas casettes que aún algunos tenemos rodando por casa... estas son las dos caras de julio:
En la cara A, los nervios y la indecisión previa a las vacaciones. ¿Dónde ir, habiendo tantos sitios por descubrir? Grecia ya lo miramos en una ocasión y acabamos quedándonos con las ganas, ¿podría ser este año el destino escogido? A él le apetce conocer las islas Canarias y yo tampoco he estado nunca en ellas, buen tiempo asegurado y relax y desconexión también... y además es bastante más asequible que la opción de Grecia, que tendrá que seguir esperando otro año más. Y allá que vamos, rumbo a Lanzarote. La estancia allí merecería un post específico de esos de "Postales: Gacela en Lanzarote", así que aquí tampoco voy a revelar demasiado más. Sólo que fueron ocho días disfrutando entre mimos, charlas, risas y agua de mar. Y a la vuelta, descargar las fotos, que es otra vez como revivir el viaje de manera resumida, y ensenyarlas a quien quiere sufrir la sesión de fotos, que vuelve a ser revivir una vez más el viaje. Y esa sería la cara A.
En la cara B, el lado oscuro de mi cabeza que consigue volver a tomar el mando. Me da de tregua los días luminosos de Lanzarote, pero a la vuelta, la oscuridad me atrapa. Ya antes de irme amagaba con los primeros coletazos, llanto ahogado en algún rincón de la oficina y en el metro o en el autobús, cápsulas rosas en la garganta para conseguir comportarme como la persona normal que no alcanzo a ser. Y a la vuelta arremete de nuevo contra mí y me tira al suelo, apareciendo más lágrimas. Y de nuevo la tormenta tan bien conocida, la desesperanza, el saber que estoy metida en un ciclo que siempre me lleva al mismo punto, escapando a mi control... Y esa sería la cara B.
Aunque sabes que las dos caras de la cinta tienen la misma duración, la cara B se hace eterna, imposible de sobrellevar, demasiado pesada para unos huesos que a fuerza de arrastrar demasiado peso se han ido resquebrajando.
Y este radiocasette no tiene stop, ni fast forward ni rewind, sólo puedes esperar a que pase el tiempo y la cinta se detenga por sí sola, o dé la vuelta como si cambiase el viento.
Cara A.
Cara B.
En la cara A, los nervios y la indecisión previa a las vacaciones. ¿Dónde ir, habiendo tantos sitios por descubrir? Grecia ya lo miramos en una ocasión y acabamos quedándonos con las ganas, ¿podría ser este año el destino escogido? A él le apetce conocer las islas Canarias y yo tampoco he estado nunca en ellas, buen tiempo asegurado y relax y desconexión también... y además es bastante más asequible que la opción de Grecia, que tendrá que seguir esperando otro año más. Y allá que vamos, rumbo a Lanzarote. La estancia allí merecería un post específico de esos de "Postales: Gacela en Lanzarote", así que aquí tampoco voy a revelar demasiado más. Sólo que fueron ocho días disfrutando entre mimos, charlas, risas y agua de mar. Y a la vuelta, descargar las fotos, que es otra vez como revivir el viaje de manera resumida, y ensenyarlas a quien quiere sufrir la sesión de fotos, que vuelve a ser revivir una vez más el viaje. Y esa sería la cara A.
En la cara B, el lado oscuro de mi cabeza que consigue volver a tomar el mando. Me da de tregua los días luminosos de Lanzarote, pero a la vuelta, la oscuridad me atrapa. Ya antes de irme amagaba con los primeros coletazos, llanto ahogado en algún rincón de la oficina y en el metro o en el autobús, cápsulas rosas en la garganta para conseguir comportarme como la persona normal que no alcanzo a ser. Y a la vuelta arremete de nuevo contra mí y me tira al suelo, apareciendo más lágrimas. Y de nuevo la tormenta tan bien conocida, la desesperanza, el saber que estoy metida en un ciclo que siempre me lleva al mismo punto, escapando a mi control... Y esa sería la cara B.
Aunque sabes que las dos caras de la cinta tienen la misma duración, la cara B se hace eterna, imposible de sobrellevar, demasiado pesada para unos huesos que a fuerza de arrastrar demasiado peso se han ido resquebrajando.
Y este radiocasette no tiene stop, ni fast forward ni rewind, sólo puedes esperar a que pase el tiempo y la cinta se detenga por sí sola, o dé la vuelta como si cambiase el viento.
Cara A.
Cara B.
Pues mira, sin cara B a lo mejor Gacela no era Gacela. Esa cara B tan temida y tan odiada te ha hecho lo que eres también. Y, como te dije y nunca me cansaré de repetirte, para la gente que te queremos, eres tú y punto. Única.
ResponderEliminarabrazos
ResponderEliminarLo malo es cuando tienes la sensación de que la cara B es la única que suena.
ResponderEliminarEs una alegría encontrar seguidores de Gaiman, un saludo.
Hay q intentar por todos los medios q la cara B dure menos q la A; pero no pasándola a toda prisa, q así tampoco se saca nada en claro, y ya q la tienes q pasar... sino más bien todo lo contrario. Si te concentras en escucharla y sacarle provecho, si no dejas q su run run se apodere de ti y consigues ser más fuerte, igual se hace más corta y te queda la sensación de q ha valido para algo.
ResponderEliminarBesos positivos ;)