viernes, marzo 11, 2022

De impostoras que nunca lo fueron (Tarde-tarde... VII)

(Tal día como hoy, un año atrás, hacía esta imagen y escribía estas palabras, que hoy me traigo aquí, un año después, tarde-tarde... pero a tiempo también, porque un año después la situación -jo- no ha cambiado: tantas seguís siendo regalos sin saberlo, tantas os sentís chiquitas sin serlo, tantas seguís sin imaginar lo brillantes que sois, lo que nos sumáis, lo que aprendemos, crecemos y disfrutamos de vuestra mano).

¿A cuántas amigas podría enviar esta imagen cada día? La he hecho hoy pensando en una situación y persona concreta pero luego la he enviado ya a tres compañeras. Qué poquito sabemos lo grandes que somos a veces. Qué fácil lo tienen otros para creerse grandes siendo bastante MEH.

Lo estáis haciendo guay, amigas. Sois grandes. Transformáis. Creáis. Sembrais. Lo que sembrais germina y florece. Tejeis redes, cuidados, historias, mundos habitables. Aprendemos de y con vosotras. Estoy orgullosa de tantas de vosotras, quiero conoceros más, quiero seguir descubriendo los mundos que lleváis dentro, las historias que nos compartireis, los aprendizajes que replicaremos juntas.

No hace falta que creáis en vosotras para que creamos las demás, de hecho el proceso puede muchas veces ser al revés. El discurso "quiérete para que te quieran, confía en ti primero para que confíen" tiene bastante más de culpabilizador que de empoderamiento ("es que tenías que haberte querido mejor y haberte trabajado tu autoestima y haber hecho X"). Para mí es un discurso trampa que tiene también muy poco de reconocer que todes nos construimos en espejo con las miradas que recibimos desde fuera y que integramos en la propia (a veces, ademas, integrando más fácilmente las miradas más duras, los juicios más severos). 

Ojalá nos acostumbremos a decirnos fácil las cosas bonitas que pensamos del resto, ojalá podamos escucharlas más fácil también sin desmerecerlas, sin "bah, una tontería, podría cualquiera, pues me trabé mogollón aquí, no hay ningún mérito en ese logro inexistente".

Ojalá podáis miraros como os vemos quienes disfrutamos, aprendemos y crecemos con vosotras, y desde ahí, confiando en nuestro criterio que tan malo no será... reaprender a quereros más y mejor, a creer en vosotras como venimos haciendo a vuestro lado las que caminamos ahí cerquita encantadas de conoceros, agradecidas por el regalazo que sois.

No hay síndrome de la impostora que pueda silenciar tanto talento como albergais dentro. No lo hay. 

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