viernes, febrero 08, 2019

Tarde, tarde... (III): Días acompasados, circunferencias sin compás


[Este texto, con pequeñas variaciones, fue escrito hace algo más de un año, en un enero mucho más difícil que el que ha terminado hace poco. Y aun así, ese enero difícil de un 2018 imposible -será verdad que lo imposible solo tarda un poco más-, también tuvo rinconcitos buenos que pude rescatar y que a su vez pudieron rescatarme a mí. Y hoy traigo, tarde-tarde, uno de esos momentos -un día entero incluso- que rescaté para poderlo recordar en otros en los que la tormenta arreciase de nuevo, como también siguió pasando.]

Días bonitos, días no redondos porque tampoco me hace (hoy) falta una circunferencia hecha con compás. Me hacía falta este día, así justo como hoy, con su amanecer demasiado temprano y su compañía desde las 9:30, el mareo ANTES del pinchazo, el llanto tonto de equivocarme al vestirme, con sus dos kilos de alitas a las 14:00 el día que se me ocurre comer pronto, un día con su cansancio grande a las 18:00, su angustia a las 19:25, su apoyo mutuo a borbotones hasta las 22:30, incluida lluvia de ideas de las 21:00, unos "vamos a centrarnos" a las 21:45 y el tupper con cariño de las 23:00. Un día con su audio fortalecedor en el wassapp que me lleva del miedo al calor y ternura pasada la medianoche; de dormirme con los ojos empañados mirándote tan cerquita; me hacía falta uno de estos días que me dan esperanza. Hoy sí. Hoy cómo no voy a creerme esto...

Recordadme este Hoy cuando uno de estos mañanas sean menos redondos, tengan demasiadas esquinas afiladas y me clave una y mi memoria frágil olvide que no hace tanto tiempo fue 18 de enero, justo ESTE 18 de enero, que tuvo todo lo que necesité tener.

El día de hoy vino además con un regalo inesperado, la imagen que encabeza este post y que ahora se encuentra en la dedicatoria de un libro impreso (o una bastante parecida en la que en vez de "Gacela" apareciera otro nombre más común).

Si los imprevistos son estos, dejo las puertas abiertas...

[Durante casi todo este último año, que no siempre que he querido o he necesitado he podido sentarme a escribir al ordenador, he ido apuntando cosas que quería compartir por aquí, pensamientos de los que quería hacer un post, alguna nota suelta o algún texto que escribí desde la cama, en la tablet. Muchos de ellos hablan sobre cosas que estaban pasando en esos momentos y que en realidad ahora son distintas (otras no son tan distintas, pero la idea o necesidad grande de escribir y reordenar sobre eso también fue de hace meses). Ahora que ya puedo -y en esta entrada ya me permito poner esto en vez de "parece que voy pudiendo"-, estoy rescatando algunas para traerlas al blog, bajo esas dos primeras palabras en el título: Tarde, tarde. Van a destiempo pero van. Como yo misma a veces...]