sábado, abril 08, 2006

Completando el puzzle: Deseo

Deseo, imagen de Pedro Pereira

Una de esas piezas del puzzle que soy que no consigo aprender a encajar nunca del todo tiene que ver con el Deseo. Porque soy ninya-tabús (y son legión), porque hubo demasiado tiempo en que la desnudez fue trampa a veces hoy lo sigue siendo, porque tuve intercambiado el sentido del placer con el del dolor, porque implica una pérdida de control que me es muy difícil de tolerar, y seguramente por mil cosas más que me guardo porque incluso mi transparencia tiene algunos velos...

Pero por esa mezcla seguramente, hoy exploto mi imagen infantil y de ninya dulce y tierna -que lo soy, y me gusta serlo, pero a lo mejor también soy más cosas-, por eso la palabra mujer aplicada a mí me suena extranya y me causa cierto rechazo, por eso a veces leo a Ababol y admiro su libertad pero la siento inevitablemente lejana, por eso cosas que sé normales me hacen sentir sucia -en mí, nunca en otros-, por eso soy la ninya de los eufemismos en según qué temas, por eso me sonrojo o me siento violenta con cierta facilidad... Y no, no tiene la explicación sencilla de una familia represora ni repleta de tabús y conversaciones proscritas, cuando ha sido todo lo contrario. Como tantas cosas, está sólo en mí, en la ninya que no iba por calles con demasiada gente porque era difícil escapar al roce al esperar a que el semáforo cambiara de color, o en la ninya que se duchaba a oscuras, y que desde entonces ha recorrido muchísimo camino... pero queda por recorrer. Y no acaba de sentirse a gusto con esa parte de ella, la más mujer, pasional, carnal.

Y aún así...

...aún así a veces me olvido. A veces dejo que el deseo me invada, y sé que se refleja en mis ojos cuando te miran, ávidos, ansiosos. A veces, sólo a veces, me vuelvo Mujer con mayúsculas, para ti, me vuelvo de color rojo pasión, rojo deseo, rojo sexo. A veces estás, a veces sólo soy yo imaginando mis manos que te buscan, descubriendo rincones, revolviendo tu pelo, mi lengua persiguiendo la tuya, dibujando el contorno de tus labios, jugando a respirar a medio centímetro de ti y volverte loco, mis manos sujetando las tuyas por encima de tu cabeza, duenya de tus movimientos, diosa por un momento, tú deshaciéndote en deseo.

A veces tu cuerpo es la isla en la que quiero encontrar el tesoro, y hay tantos que disfruto con cada uno, pirata satisfecha con su botín. A veces mi mente no importa porque sólo importa la piel que se despierta a cada roce, las voces que se entrecortan, la respiración agitada y el sudor compartido. A veces dejo de ser ninya de tu mano, y mi cuerpo se estremece agradecido y me voy lejos-lejos, de donde tardo en regresar, yaciendo lánguida, pesadas las piernas, inmóvil un rato, expuesta, vulnerable a tu lado. A veces, en medio de esto, me asusto y me vuelvo chiquita porque me miro y no me reconozco, y me siento ninya y tengo que parar y volver a sentirme duenya de la situación, y ninya-wena / ninya-tierna. A veces me crezco por encima de mis miedos y mis tabús, pequenyos allá abajo, y pierdo la conciencia del tiempo porque nada importa ajeno a nosotros, y me veo reflejada en tus ojos brillantes y sé que me deseas, y me siento hermosa en tu mirada. Y quiero que nombres mis rincones con tu mano, y arquearme bajo tu roce, tus jadeos en mi oído, tu mano exploradora entre mis muslos, y derramarme en la cascada de miel salada en que sabes convertirme. Y dedicarme a ti y que me pidas, me llames, que se te rompa la voz en un gemido, que respires fuerte y te muerdas el labio, que me abraces fuerte y mezclarnos en uno, juntos, difuminando límites, pisando fronteras, sin saber dónde acaba una piel y empieza la otra... anhelantes primero, saciados más tarde, satisfechos, completos.

Y parte del camino que me queda por recorrer es saber que esa ninya que -de cuando en cuando- desea(ba) y -alguna vez- es (era) deseada... también soy yo, y que no excluye la dulzura ni la ternura el reconocerse también pasional, sensual. Que ésta no deja de ser otra forma de cercanía, otra forma de cuidar y ser cuidada. Que no tiene nada de malo, que la desnudez puede ser hermosa, incluso la propia, y que las sensaciones que dos cuerpos desnudos se dan pueden ser regalo.

(Y esto... lo escribo sobre todo para mí, para completar mi puzzle, para acostumbrarme a reconocerme también en estas piezas que no dejan de serme propias, aunque a veces las sienta tan ajenas).

[La imagen que encabeza el post pertenece a Pedro Pereira. Encuentras muchas más en su web. Ah... y hay un Deseo con el que no tengo problemas, claro -aunque no esté entre mis favoritos. Deseo, de los Eternos. Siempre Gaiman.]

17 Susurros:

At 08 abril, 2006 21:55, Blogger Deyector escribió...

¡Madre del amor hermoso! ¿¿Quién eres tú y qué has hecho con la ninya nyonya de las pincitas en el pelo??

 
At 08 abril, 2006 22:30, Blogger RollWhisTler escribió...

Un hurra por la pasión, un aleluya por los miedos momentaneamente apartados.

Estuve un tiempo saliendo con una chica con una manera similar de vivir sus pasiones ;-). Lastima que conmigo nunca llegó a relajarse como tu consigues a veces.

Da gusto ver a una mujer hablar abiertamente de deseo.

 
At 08 abril, 2006 22:59, Blogger Bereni-C escribió...

La desnudez es siempre hermosa para unos ojos que sepan verla. Qué risa cuando alguna vez me han dicho: no, que no me gusta esto de mí, o lo otro, o que si tengo tripa o que si no la tengo. Es entender que, de todo eso, nada importa, que lo importante son los ojos con los que miras.

No deja de sorprenderme tu capacidad de expresar sensaciones y la libertad con la que lo haces. Eres libre, aunque te cueste reconocerlo. Poca gente es capaz de hacer una descripción así, tan hermosa como sugerente sin caer en ningún tópico ni en nada en lo que no se deba caer.

¿Sabes? No es malo ser mujer, todo lo contrario: es estupendo y no significa renunciar a las cosas dulces o infantiles. Y tú eres, a la vez, la ninya dulce de las pincitas, y la mujer llena de encantos.

 
At 09 abril, 2006 03:58, Blogger reve escribió...

Lo leo, y lo leo, y lo he leído ya cuatro veces... y podría haberlo escrito yo, entero. Muchísimo peor, claro... pero de arriba a abajo me veo en ello...
Todo está bien, todo lo entiendes y te parece bonito, hasta que lo ves en ti y entonces ya no... tú no eres sexual, eso no cuadra contigo y no es limpio... tú no puedes dejarte llevar, ni siquiera cuando sí lo haces...

Joder, Gace... joder..

 
At 09 abril, 2006 12:52, Blogger Shere escribió...

Advierto que lo que sigue son ideas sueltas:

En lo de la "suciedad" que mencionáis tú y Reve ("no es limpio", dice ella) no voy a entrar porque no comparto la idea, pero sí comparto perfectamente ese pudor a perder el control, yo que todo lo controlo (o lo intento, claro)...

La desnudez es hermosa y natural, ni siquiera hace falta relacionarla con erotismo.

"Y parte del camino que me queda por recorrer es SABER que esa ninya que -de cuando en cuando- desea(ba) y -alguna vez- es (era) deseada... también soy yo, y que no excluye la dulzura ni la ternura el reconocerse también pasional, sensual. Que ésta no deja de ser otra forma de cercanía, otra forma de cuidar y ser cuidada. Que no tiene nada de malo, que la desnudez puede ser hermosa, incluso la propia, y que las sensaciones que dos cuerpos desnudos se dan pueden ser regalo."

Todo esto ya lo sabes, acabas de dejarlo claro, sólo falta que lo asumas y lo disfrutes por completo y conscientemente.

(Porque aunque a mí me da pudor perder el control... al final me encanta, es lo que me hace sentirme viva :) )

 
At 09 abril, 2006 13:52, Blogger dark escribió...

Confianza. Dejarse llevar por una persona especial, dejar que el otro/a lleve las riendas del deseo, que sea dueño/a de tus sensaciones, unos ojos anhelantes, un susurro, su aliento como promesa de un beso, en definitiva, confianza plena, el mayor de los regalos.

Un besazo muy grande, ya desde tierras españolas.

 
At 09 abril, 2006 21:29, Blogger Gus escribió...

Fijate, q me ha convencido muchisimo este post.
Somos muchos los que vivimos (por propia eleccion o porque no nos queda mas remedio) esa eterna dualidad niñamujer o nenehombre. Y aunq puntualmente seamos mujeres u hombres, como norma general somos un termino medio, muy extraño a la vista de los demas.

Un tema muy interesante el q has tocado.

 
At 09 abril, 2006 23:09, Blogger iralow escribió...

Joh niña...acabas de desarmarme, imagino que algunas alguna vez (si no la mayoría), nos hemos sentido así, y es genial cuando vuelas por encima de los tabues, sip...

 
At 10 abril, 2006 04:07, Blogger Mazeekeen escribió...

Mmmm, perder el control... me suele pasar, más de lo que desearía. Pierdo el control con los sentimientos, los pensamientos y la mayoría de mis obras. Me dicen que porque no las pienso, pero creo que lo prefiero. Cuando lo pensaba todo, hasta lo más mínimo, era completamente infeliz. Aprendí a olvidar cómo se piensan algunas cosas, y desde entonces he llegado a saber lo que es la felicidad.
Tal vez necesites aprender algunas cosas, como hice yo, y olvidar otras. Suele ser bueno, aunque al principio no lo parezca, y aunque a veces no lo creas.

 
At 10 abril, 2006 04:09, Blogger Mazeekeen escribió...

Por cierto, si quieres, estás invitada a nuestro Jardín de Fantasía. Supongo que Schere y Klept0 comparten esta invitación, aunque no les haya preguntado ^_^.

 
At 10 abril, 2006 10:32, Anonymous schere escribió...

¡Por supuesto, Maz! :)

 
At 10 abril, 2006 10:36, Anonymous Mik2121 escribió...

Muy buena entrada gacela.
Como dijiste al final: "y que no excluye la dulzura ni la ternura el reconocerse también pasional, sensual."

No hay que confundir la perversión más enferma y decadente con el ser pasional y/o sensual. Hay momentos y momentos. De hecho, se puede ser incluso dulce y tierno/a a la vez que pasional y sensual. Que seas una niña (copia la 'ñ' y deja los "ny" por favor)tierna no implica que luego en los momentos más intimos tengas que ser igual, toda modosita y sin decir ni mu.
Que ese es un terreno más libre!..

 
At 10 abril, 2006 12:41, Blogger papa pan escribió...

La mayoría de las veces somos lo que los demás quieren que seamos.

Por eso cuando nos miramos vemos ese puzzle incoherente y de piezas que no encajan bien.

Uno es como se siente y no como se ve o le ven los demas, el aspecto social la mayoría de las veces no coincide con el aspecto real, pero este desgraciadamente nos suele llevar toda una vida descubrirlo y aún así nos suele pasar por alto.

La forma de no tener esas limitaciones es siempre buscar en el principio y convertirse en un pequeño salvaje.

 
At 10 abril, 2006 20:05, Blogger Juanjo escribió...

Precio puzzle de dos piezas: la niña y la mujer, y lo difícil que es encajarlas. Muy cálido y muy tierno.

 
At 10 abril, 2006 21:24, Blogger Txiki escribió...

Me encanta como escribes, como describes lo que sientes. Aunque digas que puede costarte, porque es otra cara de ti, no la de niña dulce, pero sigues siendo tú, en momentos tan íntimos. Me encanta como lo describes, como te expresas...

 
At 12 abril, 2006 08:49, Blogger Cdaae escribió...

Lo malo de tus post, querida Gacela, es que son totalmente completos, poco se puede añadir, has descrito completa y perfectamente lo que casi todas sentimos en algun momento de nuestras vida, bueno casi siempre.

Me ha gustado.

Un beso fuerte, guapa.

 
At 13 abril, 2006 01:29, Anonymous carlos escribió...

la "imagen" es preciosa.

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