domingo, septiembre 16, 2007

Postales IV: Marrakech & Essaouira

Gacela en la Medersa Ben Youssef

A contraluz en la Medersa Ben Youssef, la antigua Escuela Coránica

Fue en el anyo 96 cuando conocí a la Dama Roja del Desierto: Marrakech. Me redescubrí en esa ciudad como mujer, me sentí femenina por primera vez en mi vida y disfruté muchísimo de la estancia, entonces acompanyada de mi madre.

Volví al anyo siguiente y otra vez más en el 98, y después tardaría anyos en volver a bajar hasta allí. No fue hasta el 2003 cuando la reencontré, yo más mujer y ella más acogedora si cabe, murallas de adobe doradas por el sol rojizo al atardecer. Se la ensenyé a quien entonces era mi pareja y la recorrimos juntos, descubriendo sus rincones.

Pabellón de La Menara

Pabellón de La Menara

Algo tiene Marrakech que siempre me llama y parece que tengo que bajar cada ciertos anyos para volver a perderme por sus zocos, para volver a ver sus palmeras erguidas orgullosas hacia el cielo, para regresar a esa fiesta de los sentidos que es Marruecos. Y por eso, aunque soy consciente de que hay muchísimos sitios por ver, por perderse y encontrarse en ellos, he vuelto este verano, esta vez acompanyada por mi actual pareja -distinta de quien me acompanyaba cuatro anyos atrás.

Y de nuevo, como ayer y antes de ayer, los regateos con los taxistas, los paseos entre sudores, las callejuelas estrechas y laberínticas que esconden pequenyos tesoros... La plaza de la Djemaa El-Fna, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con su gente arremolinada en torno a contadores de historias, gnaouas bailando, encantadores de serpientes, boticarios, dentistas... todo en la plaza, cercada por los vendedores de zumos de naranja -deliciosos y muy refrescantes!-.

Jardin Majorelle

Cactus en el Jardin Majorelle, propiedad de Yves Saint Laurent pero, por suerte, abierto al público

El Jardín Majorelle, naturaleza exhuberante haciendo gala de su esplendor, rodeando a la fuente pintada de azul anyil (muy parecido al que he escogido yo para algunos detalles de mi nueva casa). El minarete de la Koutoubia, hermano gemelo de la Giralda de Sevilla, erguido como punto de referencia en medio del bullicio de las calles. Los zocos, los artesanos trabajando en las tiendecitas, sonrisa dispuesta, grandes dramas teatrales cuando insistes en bajar el astronómico precio que te piden por unas babuchas, unos pendientes... para después volver al juego, al "entra, sólo mira". Sonrisas que se multiplican dentro y fuera.

Gaviotas en Essaouira
Gaviotas revoloteando por Essaouira

Y este anyo nos acercamos también a Essaouira, la antigua Mogador, colonia portuguesa que refleja otra cara de Marruecos, la más bohemia, la de los pintores en la calle y galerías de exposiciones por toda la ciudad. La que mezcla surfistas con reggae, cuadros naïf con terrazas repletas y con el puerto de pescadores. Atracón de sardinas y lenguado casi escuchando el rumor del mar. Viento que enmaranya el cabello y que juega con el mar y arremolina la arena. Essaouira pide que le hagas una visita y no hay que defraudarla.

La Koutoubia

Minarete de La Koutoubia

A la vuelta, aún quedan las postales, las fotos, los recuerdos. Aunque me quemara los brazos, aunque pasáramos calor, aunque pagáramos de más... es una experiencia que sé que repetiré de aquí a unos anyos, que volveré a bajar a reconocerme entre sus mezquitas, bajo sus palmeras, en el azul del Jardin Majorelle, tras una ventana del palacio de la Bahía -favorita de un sultán inexistente- o cerca de un aguador de la plaza Djemaa.

[Por supuesto, las fotos no hacen justicia porque, decididamente, soy una fotógrafa nefasta -y esta vez quería poner mis propias fotos-. Teniendo en cuenta las que he tenido que deshechar porque salían mis dedos en la foto... las imágenes de este post son sólo una pequenya muestra de lo que encuentras en Marrakech y Essaouira, pero hay mucho más, tanto más...]

3 Susurros:

At 23 septiembre, 2007 02:29, Blogger Awake at last escribió...

Por si te apetece revivir el viaje desde casa.

Mks.

 
At 24 septiembre, 2007 02:01, Blogger Frozenhell escribió...

Que bonitas las fotos, un día me gustaría visitar todo aquello.

Besos

 
At 16 octubre, 2007 22:40, Blogger kleptØ escribió...

Hace tiempo que quiero contarte que yo también estuve en el '98, que caí rendida ante el embrujo del barullo de ruidos y olores de la plaza Djemaa El-Fna, nunca olvidaré verla en su totalidad bebiendo un té de menta desde la terraza de "El Glaciar" (creo recordar que ese es el nombre), justo a las 18h, antes de que las escasas luces iluminen a los encantadores de serpientes, a los vendedores de agua... En el zoco regateé por una mochila de piel de cabra peluda, que todavía me acompaña siempre que marcho lejos de casa, y guardo en un tarro de cristal la arena salmón que recogí en una botella de plástico a las faldas de la gran duna a las puertas del Sahara.
Siempre pienso que volveré a Marrakech cualquier fin de semana, que volveré a refrescarme con un té de menta, volveré... o quizás ya lo haya hecho después de leerte.

^_´... Ö_Ö

 

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