martes, abril 29, 2025

Apagón (sin apocalipsis, aún)

 


Apagones resultones...

...o kit INCOMPLETO para amortiguar un apagón: radio a pilas, fruta cortada, linterna recuperada, pintaycoloreas, cuadernos y bolis, parchís (una partida, otra, otra, otra y otra más), fidget toys, libros entre los que saltar con una concentración ausente, y desde luego: organización y comunidad frente al colapso (fotografía de la pintada tomada de la cuenta caligrafiasurbanas de IG). 

En las fotografías no salen las personas que apoyaron, las que fuimos equipo, la conserje del centro de mayores que nos dijo que se quedaba unas horas porque vivía al lado y teniendo allí luz natural seguro que a algunas personas poder estar jugando un rato a las cartas les daba calma -y así fue-, las vecinas, las amigas pendientes de gatetes, la ternura, los cuidados.

Tampoco salen el sobreesfuerzo que este lunes pudo significar para muchas de nosotras, las cabezas embaladas o bloqueadas, las angustias, el cansancio.

En fin. Seguimos.

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lunes, noviembre 18, 2024

Leyendo (XXIII): La segunda venida de Hilda Bustamante (y el calorcito al corazón)

 La segunda venida de Hilda Bustamante,
por Salomé Esper
Sigilo Editorial (2023)
166 páginas
⭐⭐⭐⭐⭐ (5/5)

Cómo me ha encantado este libro. Una novela corta a rebosar de ternura y cariño, en la que la autora parte de la premisa de la resurrección de Hilda, que vuelve a su casa confusa tras despertar de la Muerte, con un "y ahora qué" sin respuesta obvia en su cabeza; para reconstruir a base de pinceladas trocitos de su vida, sus vínculos, sus deseos y frustraciones, su red. Me parece precioso cómo cuida la autora a sus personajes y cómo en muy pocas páginas hace un retrato cotidiano en medio del shock inicial que para ella y su entorno supone el regreso de su propia muerte.

"Mi mamá siempre dice que Dios nos da lo que podemos aguantar, pero yo no creo que sea así. Aguantamos porque nos ayudan. Sola no se puede ni con la felicidad".

Leo que es la primera novela de la autora, Salomé Esper, tras dos pequeños poemarios previos; y solo puedo desear que pueda seguir escribiendo y publicando y agradecer a la editorial Sigilo su apuesta al publicarla. Qué lindo lo cuenta, qué abrazo al corazón esta lectura. Emotivo y suave, triste también, pero para mí sobre todo ha sido un libro de los que da calorcito al corazón y lo pienso recomendar mucho.

[Una vez más, si este libro llegó a mí fue por las recomendaciones de compañeras para nuestro club de lectura. En este caso, la compañera que primero nos habló de él lo conoció a su vez porque fue el título incluido por la librería barcelonesa La Llama en su suscripción literaria mensual, La Llama Box. Así que les dejo también enlazados por si alguien quiere curiosearles <3 ]

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domingo, septiembre 01, 2024

Postales (VIII): Buenas compañías (casi todas fuera de foco)

Epi y Blas fueron importantes en mi infancia y reaparecieron en 2018 para rescatar las risas y el cariño que también nos ofreció ese arduo camino de sostener en comunidad meses de crisis suicida. 

Patete también salió de esos vínculos que forjamos/reforzamos en crisis. En los últimos años hemos descubierto que es genial para que las criaturas de mi red lo rechupeteen porque su diseño hace tope en sus pequeñas boquitas: si se meten la cabecita de Patete en la boca, choca y no pasa el cuerpo; si se meten el cuerpo hace tope también y no pasa la cabeza. Es un vínculo seguro que se ha venido de vacaciones como viene haciendo desde hace años. 

Muerte es (un Funko) importante para mí. Estamos inextricablemente unidas, y creo que cuanto más escucho esa hermandad que lleva conmigo desde mi niñez, desde ese linfoma que con tres años casi me llevó por delante pero luego fue susto y no muerte, más entiendo por qué está tan presente en mi vida. A veces ese tironear de mí es doloroso, otras engañoso porque su promesa de calma se presenta como única posibilidad y sé que he VIVIDO calma alguna vez, aquí, en la vida; la muerte no es su única casa. Otras veces es cariñosa y cuidadosa, me acompaña y acoge, me acuna, canta y me cuida. 

Mi chico buscó en su día debajo de las piedras para traerme este Funko de la Muerte de Gaiman (que descubrí en mi 16° cumpleaños, cuando alguien que hoy me odia me regaló el cómic El alto coste de la vida). Desde ese cómic y esa Muerte estoy algo menos sola. Que mi chico no necesitase negar mi vínculo con la Muerte y lo convirtiera en un regalo... por cosas así le quiero tanto, claro ❤️‍🔥

Últimamente pienso que si le doy más espacio a la Muerte en mi cotidianeidad viva, quizá ella necesite tironear menos para llevarme a su lejano barrio con dedicación exclusiva. Empieza a venir conmigo a librerías, clases, parques, mares que nos pillan lejos. Le presento a amigues de carne y hueso y también de plástico como ella. Estas vacaciones se nos sumó, hemos estado contentas y Muerte ha intimado tanto con Patete que hoy somos uno más en la familia muñequil*, la última incorporación aún sin nombre: Duckenstein? Huesitos? Esqueleduck? 🩻🦆💀Ahí seguimos debatiendo.

En fin. Resumen muy resumido
Nos fuimos de vacaciones.
Respiramos.
Volvimos. 
Hola, septiembre. No seas muy duro con nosotres, porfi.
¿Ains?

________
Y el (*): la familia de carne y hueso siempre se nos ha resistido. La de origen en fin, adiós, ya no más, y la propia que hubiéramos querido crear nunca se ha podido materializar aunque durante unos días este verano nos ilusionó la posibilidad de que en la escapada a Asturias se nos hubieran sumado células extra que estuvieran haciendo mitosis y más mitosis dentro de mí, y de gameto a embrión y de ahí a feto y más allá. No pudo ser (una vez más) pero nos quedamos con las risas sobre hipotéticos Pelayos y Pelayas, con haberme dejado ilusionar (iLUISionar) porque posiblemente estos momentos son lo más cerca que nunca estaré de la maternidad biológica. En fin, nos tuvimos que quedar con la realidad áspera de que no era embarazo y posible maternidad futura sino... ¿vejez, madurez, cómosellamaesto?, seguramente los primeros indicios de la menopausia. Pero sobre todo nos quedamos con saber que de familias elegidas vamos bien servidas, y que este verano en algún momento nos preguntaron si teníamos hijos y nuestra respuesta natural fue "¿Además de D.? No" porque sin pretender ni mucho menos usurpar el lugar de nadie, es precioso tenerla en nuestras vidas (¡progenitores incluidos!) y participar como podemos sumar en su crianza. Creciendo con D. parece siempre más posible la vida y esa extraña convivencia Vida/Muerte que me habita...

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sábado, marzo 30, 2024

Leyendo (XXII): Nada que no sepáis (o de hacer posibles otros cuidados, vínculos, vidas, mundos)

 

Nada que no sepáis
(Sonia Pina Linares)
Edita La Oveja Roja (2024)
195 páginas
⭐⭐⭐⭐⭐ (5/5)

Estos días duros, complicados entre otras cosas por tareas de cuidados que no siempre parecen asumibles, he tenido la suerte de poder amortiguar cansancios, dudas y frustraciones con esta novela. Es un regalo, un abrazo, una esperanza; la alegría de permitirnos soñar otros futuros habitables, otros cuidados respetuosos, otros vínculos posibles, otras redes de apoyo mutuo elegidas, otros amores en construcción, otras historias publicadas, otras protagonistas y otras voces sobre y tras el papel. 

La novela habla de todo esto a raíz de la organización que hacen desde un grupo de amigas cuando una de ellas atraviesa una situación de salud que le resta autonomía y, desde esa necesidad de apoyos, su familia empieza a decidir por y sin ella en toda su cotidianeidad, de la ropa a la vivienda, del color de su pelo a las actividades que puede realizar. Con ese punto de partida, la autora construye esta historia valiente y esperanzadora que cuestiona estructuras y formas de cuidados establecidas, alumbrando otras posibilidades que, si bien no están exentas de dificultades y contradicciones que también recoge en parte la novela, podrían ser caminos tan enriquecedores a explorar...

La autora además juega muchísimo con la propia estructura de la novela, con la narradora a la vez narrada, con los formatos y las voces. Desde ahí, hace también una crítica lúcida a qué historias entran en lo literario y cuáles casi siempre quedan fuera, qué jerarquías y silenciamientos se perpetúan desde los lugares de creación-publicación, qué imaginaciones se validan y qué historias deben quedar en lo testimonial -y hasta qué testimonio se espera de cada quien, en unos márgenes estrechos y asfixiantes-, qué posibilidades surgen cuando entremezclas campos y difuminas barreras, qué potencias transformadoras pueden tener esos híbridos.

Super agradecida a la editorial La Oveja Roja por apostar por una historia así, que habla de enfermedad, miedos, duelos, vejez, muerte... haciéndolo con tanta luminosidad y brillo, entre cantos de pájaros.

Y desde luego, gracias a la autora por el regalazo 🫂🔥❤️‍🩹


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Anonymous ASD susurró...

domingo, julio 16, 2023

Leyendo... (XXI): Lydie (o de la empatía de un vecindario)


LYDIE
Guión: Zidrou
Dibujo: Jordi Lafebre 
Edita Norma Editorial
⭐⭐⭐⭐⭐ (5/5) 

Me ha encantado esta novela gráfica. No había oído hablar de ella hasta hace unas semanas aunque creo que originalmente se publicó en 2010 y desde entonces ha tenido al menos tres ediciones distintas ya en castellano. 

Cuenta la historia de Camille, que tras perder dolorosamente a su hija (que muere en el parto) unas semanas después dice haberla recuperado y empieza a criar con naturalidad y alegría a su bebé, Lydie. El vecindario reacciona inicialmente desde el descrédito y aludiendo a su locura con preocupación o desde el mero juicio y burla, pero hay una preciosa y esperanzadora evolución cuando de distintas maneras van aprendiendo a respetar la narrativa de Camille.

Me ha fascinado muchísimo la historia, en la que creo que se puede ver ese tránsito desde el juicio o el paternalismo al respeto y al apoyo mutuo en las redes vecinales. Hay escenas contadas con muchísima sencillez en las que destaca el sentido común aplastante de frases como "¡no vamos a internar a alguien solo porque es feliz!", "¿por qué hacer el mal cuando resulta tan sencillo hacer el bien?" (¿por qué dañar puede ser tan fácil simplemente echar una mano?), "a los niños no les gusta que les griten ni que les golpeen los dedos con una regla; eso... eso duele". 

Hay diálogos luminosos en las viñetas, otros momentos tristes y más crudos. Mucha sensibilidad. Y me llevo la reflexión de que si todos hacemos de alguna manera teatros en nuestras cotidianeidades, por qué unos serían pura locura insana a evitar, encerrar, señalar... y otros serían buena adaptación social de una persona sana y madura. ¿Quiénes y por qué marcan esos límites? ¿Quiénes y por qué los siguen obedientemente? ¿Qué consecuencias tendría romper esa obediencia, abrir otros caminos o inventar otras formas de acompañar a quienes viven más allá de esos límites, en realidades que no entendemos o compartimos plenamente? 

En fin. Encantada con esta historia, con la vecindad del callejón del bebé bigotudo y con la complicidad y ternura que destilan estas páginas. Muy muy recomendable.

#librosymaslibros
#lecturasrecomendadas


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viernes, junio 26, 2020

Presentación de la Antología sobre Amores Subversivos

El próximo martes despedimos junio con la presentación de la Antología AMORES SUBVERSIVOS, en cuya convocatoria participé hace varias semanas y entre cuyos contenidos figura el textito que escribí.

Cartel de la presentación de la antología Amores Subversivos
(más información en el teléfono 914802508 o e-mail elenaarnedo3@madrid.es)

La presentación (virtual por exigencias del guion postapocalíptico que vivimos) está abierta a todas las personas interesadas: autoras, autores y participantes en la convocatoria, vecinas del barrio del Espacio de Igualdad Elena Arnedo y vecinas de otros tantos barrios, trabajadoras en Espacios de Igualdad, escritoras en ciernes, vínculos y afectos que podáis querer asistir... En el cartel de arriba viene el enlace de la plataforma ZOOM que se utilizará, así como la contraseña de entrada en la sesión.

Yo espero que se alíen los astros (¡ojalá!) para que el lunes consiga descansar por la noche y a las 12h del martes no esté sumida en uno de mis dramas imprevisibles, y pueda conectarme y "asistir" a la presentación. Tengo ganillas y me hace un poquito de ilusión. El proceso de escritura del pequeño ¿cuento, relato, historia, texto? que presenté me ayudó a mirar al futuro algo más esperanzada, justo cuando me hacía mucha mucha falta esa esperanza. Se me estaba escapando entre los dedos y sus guantes de plástico, manos enguantadas para salvarnos de los peligros que trae la Nueva Normalidad (los que trae en forma de coronavirus, claro; los de la pobreza, el aislamiento social, la discriminación, la vulneración de DDHH, la soledad impuesta, la medicalización y patologización de la vida cotidiana, la precariedad, la explotación laboral, las violencias institucionales y sistémicas... esos peligros ya estaban antes y no importaban, así que qué van a importar ahora, con un enemigo tan visible como este virus que bien situado bajo los focos se lleva todas las miradas, los minutos en el noticiario, las portadas de los periódicos, los titulares en prensa y hasta las conversaciones de wassapp). 

Ahora, releer el texto que presenté (titulado, así nada grandilocuente 🙈 "Un mundo nuevo llama a la puerta") me hace reconectar con ese "Yo" más esperanzado, constructor de futuros habitables junto a mi gente, mi red, vosotras. Y ojalá esa esperanza que a mí me trae pueda llegar también a quien lea esta pequeña antología que verá la luz enseguida (puestos a pedir ojalás, ojalá también con algunos ejemplares en papel) y que se presenta (o si la salud me lo permite -he perdido la cuenta de cuántos ojalá llevo en este post-: presentamos) este martes 30 de junio a las 12h, vía ZOOM.

Nos vemos ahí, más ojalás mediante.

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