jueves, septiembre 30, 2010

Bicicleta cuchara manzana


Hace ya algún tiempo, me enteré de que Terry Pratchett, un escritor que no sólo me entretiene y me ha hecho reír muchísimo, sino que admiro bastante, tenía Alzheimer. Recuerdo haberle leído noticias que recogían sus declaraciones, en las que venía a decir que tenía Alzheimer, pero no estaba muerto. Lo he recordado al ver el tráiler del documental que encabeza el post, “Bicicleta cuchara manzana”, del director Carles Bosch, que ha seguido de cerca a Pasqual Maragall (el que fuera alcalde de Barcelona y presidente de la Generalitat de Catalunya) durante dos anyos, desde que le diagnosticaron Alzheimer en otonyo del 2007.

Sólo puedo sentir admiración por alguien como Maragall, que, diagnosticado de una enfermedad por el momento incurable, opta por no rendirse y luchar contra ella (esa lucha es la que se refleja en el documental, la suya y la de su entorno, familiares y médicos). No rendirse a la pérdida de recuerdos como arena entre los dedos, no encerrarse en casa lleno de miedo al futuro, no declararse vencido antes de tiempo.

Como dice el realizador en una de las entrevistas que se le han hecho por su documental (que se estrenó en el reciente Festival de San Sebastián), morimos cuando nuestros recuerdos mueren, aunque sigamos respirando, aunque sigamos levantándonos cada manyana. Pero sin nuestra identidad, estamos perdidos. Por eso, a mí me dan un miedo cercano al pánico enfermedades como ésta, que te dejan sin recuerdos, te roban a bocados la identidad; y admiro a quienes, como Pratchett, Maragall, y tantos luchadores sin nombres, no se resignan y se revuelven, peleando cada minuto sin rendirse y encontrando momentos en los que seguir disfrutando rodeados de su gente.

El documental “Bicicleta cuchara manzana” se estrena manyana 1 de octubre en cines de diversas ciudades del país. En Madrid, se podrá ver en los cines Verdi y en los Princesa. A mí el tráiler me ha dejado con ganas de más…

[Web oficial de Bicicleta cuchara manzana]

[Web de la Fundació Pasqual Maragall "Alzheimer Internacional", para la lucha contra el alzheimer]

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miércoles, septiembre 22, 2010

Leyendo... (IV)

Uno de los últimos libros que he leído ha sido también una pequenya decepción, quizá porque tenía unas expectativas demasiado altas con él. Lo había cogido varias veces en la librería y al final no me lo había llevado conmigo (si me llevara todos los libros que me llaman la atención, no habría sitio en casa para poder entrar y mi economía rozaría la ruina). Pero mi chico, que me había visto cogerlo y dejarlo, cogerlo y dejarlo, cogerlo-lamentarme-dejarlo.... me lo regaló en mi pasado cumpleanyos.

Estoy hablando de un superventas francés, del que han llegado a hacer película y todo (que no he visto): "La elegancia del erizo". Según decía la contraportada, algo así como la historia de dos personas que no aparentan ser quienes son: una portera ilustrada que finge ser una mujer común y una ninya, vecina del edificio, que oculta una inteligencia extraordinaria.

Me llamaba la atención la relación que tendrían entre ellas, cómo se irían descubriendo y acercando, esa ternura que yo suponía sobrevolaría el libro. Pero, según iba leyéndolo, me resultaba dificilísimo empatizar con ninguna de las dos, veía cómo rozaban en demasiadas ocasiones la pedantería... y si no fuera por la entrada en acción de un nuevo personaje -el japonés-, que sí tiene más interés, el libro me hubiera acabado resultando bastante aburrido.

Quizá debería haberlo supuesto por algunas de las reacciones de críticos literarios, que también venían resenyadas en la portada. "Una oda a la belleza", "Su secreto es la elegancia", "La nostalgia atemporal de Marcel Proust"... Y yo, aunque a nostalgia no me gane nadie, debo de ser más llana o más simple, y las odas a la belleza me suenan huecas por muy elegantes que sean.

Tampoco es que el libro no me haya gustado nada, no quiero que se me malinterprete. Pero los personajes principales me han resultado artificiales y lejanos, y eso ha hecho que no pudiera disfrutarlo como otros.

Y sin embargo, he encontrado algún párrafo que sí que me ha llegado. Cuando habla de la contraposición entre la desesperación y la belleza, por ejemplo:

¿Quiere esto decir que así es como uno tiene que vivir su vida? ¿Siempre en equilibrio entre la belleza y la muerte, el movimiento y la desaparición? Quizá estar vivo sea esto: perseguir instantes que mueren.


Quizá sea eso la vida: mucha desesperación pero también algunos momentos de belleza donde el tiempo ya no es igual.


Estos párrafos me han llegado especialmente, seguramente porque hablan de una dualidad que muchas veces he hecho mía. La autora habla de belleza/muerte, movimiento/desaparición, desaparición/belleza, cerrando el círculo. Yo me he sentido dividida mil veces entre vida y muerte, luz y oscuridad, lo sano y lo enfermo que hay en mí. Y tiene razón, quizá estar Vivo, con mayúscula, es disfrutar de los pequenyos instantes que te cruzas y que valen la pena, agarrándolos con fuerza aunque siempre acaben por encontrar el camino para marcharse, disfrutarlos mientras estén con nosotros y buscar otros cuando se vayan.

Y, a riesgo de que el post sea tan largo que sólo lo lea yo ;-) traigo un último trocito del libro (si al final me habrá gustado y todo!):

Así vive su vida un hombre en nuestro universo: tiene que reconstruir sin cesar su identidad de adulto, ese ensamblaje inestable y efímero, tan frágil.


Reconstruirse como clave, reencontrarse como misión. Porque tantas veces nos rompemos y hay que volver a hacer el puzzle, tantas veces nos perdemos y tenemos que buscarnos de nuevo, quizá un poco distintos, más duros, o menos ilusos, pero un Yo que nos sirva para dar algunos pasos más, para seguir andando, un poco y otro poco y aún otro poco más.

Bueno, como se ve, también este libro me ha regalado algunas reflexiones que me han gustado, algunos momentos que me han llegado y que me guardo, aunque esperara más de él y se haya quedado un poco a medio camino.

Os dejo también el enlace a una crítica de El Replicante, que dejó no hace mucho en su blog, y con el que comparto y no algunas opiniones :-)

[Esta vez no sé dónde se ubica la estatua de la imagen que encabeza este post. Si alguien lo sabe, ¡sería genial que me lo dijera!]

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viernes, septiembre 17, 2010

Postales VI, Asturias y Cantabria, Toma 2, Acción!

...de la tierra de los suenyos, del trabajador minero,
si probaste su manzana, te enganchará su veneno,
de los golfos como yo, de los cielos como tú,
el jardín de Adán y Eva estaba en territorio astur.

Cubos de la Memoria en Llanes

Cubos de la Memoria, en Llanes (¡más descoloridos de como yo los recordaba!)

Continúo la entrada anterior, pero ya me centro en Asturias. De ella visitamos Llanes, de la que lo que más me llama la atención son los Cubos de la Memoria, obra del artista Agustín Ibarrola sobre el puerto de Llanes. Esta vez me pareció que el mar inevitablemente se iba comiendo el color (y lo he podido comprobar en fotos que tenía de visitas anteriores), pero me sigue pareciendo una obra genial. Paseamos mucho por Llanes, el casco antiguo, el paseo al lado del mar bordeando los acantilados, llegamos hasta el faro y la estatua de la mujer que está eternamente esperando a que su hijo o marido marinero vuelva (sigh).

En el Mercau Astur

Gigantes en el Mercau Astur de Porrúa

De Llanes nos acercamos a Porrúa, un pueblo cercano que celebraban un Mercau Astur. Nos dieron en Llanes, en la oficina de turismo, un folleto que animaba a ir y no lo dudamos. A mí me recordó a los mercados medievales en los que he estado, solo que con más productos típicos de Asturias, y también hubo un pasacalles con música tradicional y gigantes como el de la foto, con el que un ninyo se llevó un susto que acabó en disgustazo y tremenda llorera, el pobre.

Covadonga desde cueva

Vista de Covadonga, tras las cruces

Otro día, cómo no, tocó visita a Covadonga y los Lagos. Parece que en agosto no dejan subir con coches particulares a los lagos, pero no hubo problema, porque se pueden dejar en varios aparcamientos de camino hasta Covadonga y coger uno de los autobuses que salen cada quince minutos. Nosotros dejamos el coche abajo, en Cangas de Onís, y cogimos unos billetes que duraban todo el día, así que la mañana la pasamos más arriba, en los lagos, luego bajamos a comer a Cangas y luego volvimos a subir hasta Covadonga, todo con el mismo billete.

Lago Enol en Picos de Europa

Lago Enol y Picos de Europa

En los Lagos de Covadonga, ya en la entrada de Picos de Europa, hay varias rutas de senderismo que se pueden hacer para ver los lagos desde distintas vistas. Nosostros cogimos la más cortita (y aún así me costó!) y, como era pleno agosto, la compartíamos con muchos otros visitantes. Vimos el lago Enol, el Ercina, y las muchas vacas que campan a su aire por todo el prado. Y si echabas la vista arriba, a las montanyas, yo creo que lo que se veía blanco seguía siendo nieve... ¡en agosto! Cuando íbamos en autobús de bajada, muchas veces tuvimos que parar por vacas en medio de la carretera, y el conductor nos dijo "cuidado, que las vacas aquí son sagradas... ¡pero abajo nos las comemos!" :-)

Covadonga

Otra vista de Covadonga

Después de haber descansado comiendo, volvimos a subir, esta vez hasta medio camino, hasta Covadonga. Aunque yo no tenga ningún sentimiento religioso, es verdad que es una gozada ver aparecer el edificio entre las copas de los árboles, es una imagen bien bonita. Aprovechamos allí también para escribir alguna de las postales que teníamos pendiente enviar, y después de despedirnos de la basílica, la Santina y la estatua de Pelayo, bajamos otra vez hasta Cangas.

Puente romano en Cangas de Onis

Puente romano en Cangas de Onís

En este punto del día estábamos bastante agotados, pero quisimos dar una pequenya vuelta por Cangas de Onís. Yo me desorientaba un poco porque tomaba el río como referencia, pero a Cangas la cruzan dos ríos, así que una y otra vez no sabía dónde estaba. Esta vez había mucha más gente en el Puente Romano y era difícil conseguir fotos sin gente, y había muchas personas bañándose en el río bajo el puente -es verdad que hacía calor, nos ha hecho un tiempo impresionante-.

Y más o menos esto fue cuanto vimos de Asturias. Me quedé con las ganas de volver a Ribadesella, pero el día que fuimos el tema de aparcar estaba imposible y nos tuvimos que ir, una lástima.

En fin, que han sido unas vacaciones luminosas y completas en companyía de ese ninyo que basta que sonría para que yo me deshaga. Playa, sol, campo, montanya, rutas, visitas... una gozada que estoy deseando repetir. De nuevo, momentos que hemos plasmado en fotos con las que poder paliar esos otros momentos más grises, más comidos por la rutina o por las ausencias. Y nada, ahora... ¡a esperar la próxima!

[La primera estrofa del post pertenece a una canción de Melendi -sí, hay canciones suyas que me gustan y todo, anatema!-, las fotos que aparecen en el post son nuestras y las puedes ver en grande haciendo click en ellas]

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martes, septiembre 14, 2010

Postales VI: Gacela en tierras astures (y cántabras)

Gacela en Asturias

Gacela a contraluz, en una de las mini-cuevas de nuestra playa

Ahora sí, la debida entrada de las vacaciones, esa semana que nos escapamos en agosto:

Esta vez, sin casi tiempo para pensárnoslo, nos encontramos con que ya era agosto, el único mes que teníamos para disfrutar de alguna semana de vacaciones, y teníamos que decidirnos rápido. No pensábamos salir fuera del país, y acabamos tirando para el norte.

Si echo la vista atrás, hubo tiempos en que Asturias dolía y me prometí no pisar ese lugar... por suerte, porque es una tierra encantadora, superé el danyo que me hacía y no sólo eso, pude convertir ese dolor en amistad, algo de lo que aún hoy sigo orgullosa. Y como a veces rectificar es de sabios, mi promesa hoy es papel mojado y ya es la tercera vez que piso tierras astures. Pero divago... lo que quería decir es que no tardamos en pensar en Asturias como nuestro destino, incluso ya conociendo algunos de sus pueblos no nos importaba repetir. Mirando por la zona oriental de la Comunidad, encontramos un hotel que nos gustó en el mismo pie de la playa de La Franca, muy cerquita también de Cantabria (genial, así podíamos ir también allí y conocer algún sitio nuevo). Y allá que nos fuimos.

Playa de La Franca

La playa de La Franca, entre grutas y acantilados...

Hemos podido disfrutar de un tiempo espléndido, menos un día que nos llovió un poquito (a ratos lluvia fuerte, a ratos finita-finita, ese orbayu del que hablan). La playa a la que daba el hotel era una gozada, aguas limpias y una marea que iba y venía haciendo que la playa cambiara totalmente su aspecto y dejando al descubierto grutas y otras playas casi escondidas... Aunque el día que nos llevamos la cámara para hacer fotos la marea no había bajado del todo y nos fue un poco complicado conseguir que la cámara no se mojase... Y la suerte era que al estar el hotel tan tan cerquita de la playa, muchos días pudimos ir por la tarde, después de haber hecho visitas a donde fuera... ¡una horita de playa! :-)

Capricho de Gaudi, en Comillas

Capricho de Gaudí, en Comillas (Cantabria)

En las incursiones que hicimos a Cantabria no dejamos de visitar Comillas, donde vimos el palacio de Sobrellano -bajo la lluvia-, y el Capricho de Gaudí, una obra de la juventud de este genial artista. En el primer edificio, una guía muy simpática nos contó su historia acabando la mitad de las palabras en "-uca", no sé si por ser bien cántabra ella o para hacer la visita más típica :-) También en Cantabria, visitamos Santillana del Mar, muy bonita aunque hasta arriba de gente comprando y cámara en mano; y en dos ocasiones fuimos a San Vicente de la Barquera, la primera para conocerlo y la segunda para ver un Mercado Medieval que iban a poner en el casco viejo del pueblo y que no fue gran cosa, acostumbrada como estoy al que en Alcalá de Henares ponen todos los anyos allá por el 12 de octubre (no queda mucho!).

Y, ya que no podíamos ver las Cuevas de Altamira, ni siquiera su Museo, escogimos visitar la Cueva del Soplao (¡en Cantabria hay muchísimas cuevas!), descubierta por unos mineros a principios del siglo XX y en la que llaman la atención unas formaciones de estalactitas (o eran estalagmitas? argh!) excéntricas, esto es, según vimos y nos explicó la guía que nos acompanyaba, que parecen no seguir la fuerza de la gravedad, y que crecen en distintas direcciones, doblándose y haciendo unas formas súper curiosas de ver. Me quedé con ganas de, en otra ocasión, volver y hacer la visita-aventura, más larga, con equipación que te dan en la propia cueva y fuera de los caminos senyalizados en la visita que nosotros hicimos, pero ya nos animaremos en otra ocasión.

También oímos a unas mujeres hablar de Potes, diciendo que era mucho más bonito que Santillana del Mar y que había mucha menos gente, así que otro día quisimos visitar este pueblito. La verdad es que fue un poco decepcionante, después de lo que cuesta llegar (hay que atravesar todo el desfiladero de La Hermida y casi hacer maniobras cuando te encuentras con coches en la dirección opuesta), ni era tan bonito y sí, había menos gente que en Santillana del Mar (a lo mejor porque ésta última le daba cien vueltas), pero había bastante gente de todas formas. En fin, al menos compramos nuestra crema de orujo! :-)

Y bueno, yo iba en principio a hacer un sólo post con las vacaciones, pero entre las fotos que no quiero dejar fuera y lo que me falta por contar, ya centrándonos en cuando estuvimos en Asturias, no hay manera de hacerlo sin dejar aquí un ladrillo de posts. Así que creo que la parte que me falta, más de Asturias, la voy a dejar para la próxima entrada... así además también me dura más a mí el repaso que estoy haciendo, que contar es un poco como revivir y hace rato ya que me siento de vacaciones... lástima que manyana en el trabajo se demostrará que la ilusión de esta tarde es falsa.

En fin, que hasta aquí la primera parte de las Postales VI. Atentos a sus pantallas para la siguiente... ;-)

[Las fotos que aparecen en este post son nuestras, excepto la de El Capricho de Gaudí. Nosotros no conseguimos una foto en la que no aparecieran media docena de turistas más :-( ]

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lunes, septiembre 06, 2010

¿Adolescencia tardía?

Hace unos meses escuché una canción en la radio que me gustó, busqué el grupo que la cantaba y poco tiempo después iba canturreando las canciones de su par de discos publicados, encantada de la vida y bien contenta de haber encontrado algunas canciones más que aprenderme y con las que acompanyarme. Cuando me enteré de que daban un concierto cerca, yo, que soy poco de ir a conciertos, decidí que esta vez sí, y después de convencer a un amigo para que fuera conmigo, allí que nos plantamos el día fijado, con tiempo más que de sobra.

Una vez allí nos dimos cuenta de que no parecía que fuéramos el público mayoritario de ese grupo, no. Porque lo que abundaba allí eran adolescentes con las hormonas por las nubes y el pavo pelín subido, muy gritonas -pero no de las letras de las canciones, no, gritonas sin más-, que intentaban esconder la bebida que llevaban dentro de sus cazadoras de las formas más peregrinas, ya que al recinto no se podía entrar con comida o bebida de fuera.

En fin, ese día llovió y el concierto se suspendió, y para cuando finalmente se celebró, mi amigo y yo nos habíamos aprendido un poco la lección: ya no intentamos llegar con tiempo y directamente nos fuimos a las gradas, donde el concierto se viviría menos intensamente pero al menos no te entraban ganas de cantarle las cuarenta a una cría que se dedica a divertirse quemando con un cigarro las cazadoras de la gente que tiene cerca, adolescente incomprendida, cuánto dolor.

Para un grupo nuevo que conozco que me llama la atención lo suficiente como para hacerme ir a un concierto, descubro que es el grupo adorado por muchachas quinceanyeras con las hormonas desatadas. Pero eso no es todo... hace unos días, en una zapatería, vi un modelo que me gustó mucho y me acerqué para verlo mejor... pues sí, el cartel de al lado decía algo así como: ¡llévate las zapatillas de tus ídolos de Física o Química*!

Y... me las llevé. Ains, que hasta en la caja de cartón donde venían aparecía el logo de la serie, para que no tenga duda de que luzco unas auténticas zapatillas Física o Química. ¡Ya puedo vestir como "mis ídolos"! Diox mío, está visto que mis gustos tienden al quinceanyerismo total... ¿estaré viviendo una segunda adolescencia?

*Por si alguien no la conoce, es una serie de TV que echan por estos lares, tipo Al Salir de Clase (que fue la que yo pillé en mi época), que se desarrolla en un instituto y que, supongo, tendrá como protagonistas a adolescentes de hormonas desatadas que se lían y deslían continuamente entre sí.

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