lunes, marzo 04, 2024

De insomnios y otras trampas

Imagen del mini relato experimento en una noche de insomnio. Encima del texto, una figura humana, pequeña, quizá un niño o niña o niñe que parece estar hecho de cielo, con nubes y estrellas en su interior, flota (quizá inerte, quizá volando) sobre el escrito, que dice:

4 a.m. Debo dormir. 

Cuando apago la luz, cierro el  libro, desconecto el móvil y me dispongo
a estar conmigo ese rato mediano o largo hasta que el sueño llegue,
se me adelanta la culpa, la vergüenza, la rabia, el enfado.

El cansancio acaba llamando también a la puerta pero apenas cabemos ya.
Las ganas de morir entran en tromba y hacen suya mi madrugada.
Así estamos otra vez, en este bucle tan infinito como mi inmortalidad.
Todo duele demasiado, ¿y qué? ¿Para qué? ¿No hay más opciones?

Un pensamiento insidioso y dañino gana terreno dentro de mi:
Todo consiste en joderte y seguir,
paso a paso, insomnio a insomnio.
Tuviste mala suerte. Ya está.

(Las torturas podrán prescribir legalmente,
pero ni caducan ni se olvidan).

No me conformo, debe haber algo más.
Me mantengo despierta por si en los primeros piares saludando al alba
encontrase alguna pista a los gorriones matutinos. 
Ellos sí son de fiar. Ya me susurran al oído..., ¿qué decís, pichones?

______________________

5h41min.
Sigo despierta.
Quiero morir.
FenomeMAL todo.

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viernes, julio 28, 2023

CollageAndo (I): Cuéntame...

Desde hace un par de años, no sé si tres ya y siempre sin pretensiones, de forma 100% aficionada y con mis dedos torpes en manos torpes, recorto y pego, collageo. En lo que nace de esos ratos hay historias con más o menos palabras, más o menos recuerdos o sueños, deseos o daños. 

A veces, para desatrancar la actividad, busco online propuestas y desde ellas despego. Como este día, que la propuesta fue collagear con la idea Idiomas como eje. Nació tal día como hoy, dos años atrás. Se me llenó de palabras e historias chicas y grandes buceándole dentro, como matrioska que guarda dentro otras cuatro o cinco criaturas. Así latía, así quería ser, así lo he dejado construirse letra a letra y recorte a recorte.

Cuéntame, me dijiste,

cuéntame de las lenguas

de los mundos,

de sus historias,

sus cuentos, sus mil idiomas,

sus tantas gentes.

Cuéntame, dijiste,

de las letras en el papel,

en los libros,

de las palabras en los poemas,

de los logros,

los viajes, 

de las librerías refugio como forma de vida,

las bibliotecas, los amores.


Cuéntame, libro, 

qué emoción;

cuéntame las partes y los todos, 

los momentos, 

las horas,

el mes y lo que surja.


Cuéntame las relaciones

en lengua ignota.

Cuéntame de hablar

seis 

veinte idiomas

con setenta

cien extraños.


Me enamoré, 

¿te acuerdas?


Cuéntame partes,

cuéntame todas.


Narrar en secreto las historias,

la piel, personas,

narrar en secreto,

lograr comprender

la noche,

experiencias místicas.


Cuéntame.

Escucha.

Cuéntame.

Escucha...

.

.

.

.

...aún perduran.







Y bueno.


A veces soñamos que seguimos.

Lo que pase de veras, yo ya no sé.

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martes, noviembre 16, 2021

Bailemos con la escritura: de nieblas, perros y boinas rojas

Hace un año por estas fechas andaba disfrutando de las tardes compartidas con La Mare y más compañeras mientras aprendíamos sin vergüenzas y en un taller que fue ilusión y puertasabiertas, ganas y espacio seguro, risas y confianza, todo junto, maravilla conseguida sin que nos conociéramos ninguna antes. Y de ese TALLER con La Mare: "BAILEMOS CON LA ESCRITURA", salieron entre otras cosas cuentos, deseos, heridas por cicatrizar, fantasías, canciones, rimas y juegos compartidos. Aquí el resultado de una de esas sesiones.

Para este texto estas fueron las pautas (regaladas por Marti, otra compañera del taller):

Un perro y una mujer llamada Mistral, de unos 35 años, rubia, con abrigo y boina roja. 
Una isla, un arrecife.
Al mediodía.

En imagen:


En texto:

Hace años, antes de que su perro Lobo (sí, el nombre podía crear confusión y no le molestaba en absoluto) entrase en su vida, resoplaba al oír esos comentarios en los que la gente se jactaba de querer a su perro más que a muchas personas. Le parecía, incluso, una falta de ética mencionar algo así. Conocer a Lobo había modificado ese prejuicio. Su perro había estado con ella, fiel compañero, cuando casi todos habían preferido irse. Había soportado sus lágrimas y su insomnio, la había acompañado en noches llenas de dolor en las que el aire se le escapaba de los pulmones y, durmiendo tranquilo en su cojín, en otras en las que la lujuria se desfogaba en su cama (normalmente con una segunda persona involucrada también). Lobo era familia y compañía, calma y recuerdos compartidos, camino y aliciente para volver a salir siempre de la cama, día tras día tras día.

Por eso, no podía reprocharse más lo que había pasado. Maldito viaje a las islas… ¡Canallas, debía ser su nombre, y no Canarias! Habían iniciado juntos una ruta de senderismo por un camino bordeando la costa, cerca del arrecife. Sin pensar mucho, al salir del coche para empezar a andar había tomado su boina, pensando que así el pelo se mantendría ordenado durante la caminata. Absurda coquetería… Tras un rato largo de caminata, y cuando habían encontrado un buen lugar donde sentarse a comer un tentempié para reponer fuerzas ya cerca del mediodía, un golpe de viento había hecho volar su boina roja fuera de la cabeza, salir rodando unos metros más allá y de nuevo otro tanto en una segunda bofetada de aire. Creyendo que aún podría recuperarla, había corrido tras ella, pero el tercer soplido del viento la había deslizado acantilado abajo, fuera de su alcance, y el gritito que dio al perderla de vista no sirvió para detenerla, claro.

Volvió abatida a las rocas donde se había sentado con Lobo a comer… y para colmo de males, tampoco le encontró por ningún lado. Gritó su nombre hasta quedarse sin voz. Abrió toda la comida que habían llevado, sus salchichas favoritas, le llamó y llamó entre lágrimas. Nada. Se asomó al acantilado y tembló: el viento, el arrecife, el terreno inestable... ¿Se habría caído? ¿Cómo era posible? ¿Allí en medio de esas rocas iban a separarse sus caminos? ¿Por su coquetería, su despiste, su falta de cuidado?

Esa tarde se le hizo eterna. Siguió buscando sin suerte. Las lágrimas tampoco le dejaban ver demasiado, en realidad, y tenía que volver al aparcamiento si no quería que se le hiciera de noche y quién sabe si hacer ella también compañía a Lobo allá al fondo, golpeando ambos cuerpos contra las rocas, junto a las olas. Reticente primero, realista después, marchó de vuelta al coche y, tras una llantina desoladora sentada con el volante fuertemente apretado para no hincar sus uñas en la carne, se dirigió de vuelta al hotelito rural en esa isla a la que lamentaba tanto haber viajado.

Por la noche, el insomnio hizo presa de ella. Y se sentó a escribir, desvelada. Así llamó al texto que iba saliendo de isus manos atropelladamente, de su alma, de muy dentro:

DESVELADA

Como soy reina y fui mendiga, ahora

vivo en puro temblor de que me dejes,

y te pregunto, pálida, a cada hora:

«¿Estás conmigo aún? ¡Ay, no te alejes!»

Quisiera hacer las marchas sonriendo

y confiando ahora que has venido;

pero hasta en el dormir estoy temiendo

y pregunto entre sueños: «¿No te has ido?»

Gabriela Mistral

(dejó firmado en la nota).

La noche y el cansancio la tumbaron. Tras escribir ese poema que se sumaría a los que llevaron a la conocida poeta Gabriela Mistral a recibir el Nobel de Literatura, se quedó dormida. Y soñó que, como invocaba en su poema, su querido perro Lobo estaba con ella al despertar, con su boina roja en la boca, habiendo encontrado él solito (siempre había sido inteligentísimo, más que muchas personas que había conocido), el camino de regreso al hotel.

Más allá de saber que algunos deseos se cumplen, y que hay quien cree que las energías que ponemos en nuestros deseos tienen mucho que ver en que se cumplan o no, lo cierto es que no sabemos si Gabriela Mistral y Lobo se reencontraron. Pero sí nos consta que este poema, “Desvelada”, fue escrito de su puño y letra, y que en algunas de las fotografías que tenemos de ella más adelante, luce una hermosa boina de la que desconocemos el color por el blanco y negro de la época… pero a mí me parece que bien pudo ser roja.

Escrito en noviembre 2020, jugando en el Taller con LA MARE: "BAILEMOS CON LA ESCRITURA"

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sábado, noviembre 13, 2021

Ausencias y lejanías

De nuevo,
mi cabeza-queso-gruyere
llena de agujeros
hace de las suyas:

levanto dispuesta al domingo
y, MEEEEC, error,
el calendario dice miércoles.

¿Y estos días que me robaron?
¿Fueron angustias, cansancios, fueron vacíos o simplemente no estuve? ¿Tan lejos me voy de mí que nada recuerdo? ¿Tan lejos, que no estoy?

Busco en el móvil, en las fotos. Los gatos, nuestros gatos, los sofás, los memes. Mandalas, parques, altar por el día de muertos. Parecen cosas que alguien como yo podría haber hecho. Quizá las hice. Quizá soy yo. 

Pero qué lejos de mí estoy entonces, si es a través de la memoria de mi móvil como puedo recordar algo de tres, cuatro, cinco días enteros.

No estoy mal,
no hay angustia
ni deseo de desaparecer.

Ese es mi "no estar mal" -con qué poco se conforma una
cuando el malestar arrastra, inunda
y me deja declarada zona catastrófica-.

No estoy mal, digo.
Pero tampoco estoy.

"Ni está ni se le espera", decían en casa hace mil años,
lo mismo hablando de la madurez del kiwi;
del que cambió chaqueta de pana por menuda chaqueta, jefe;
o de mi padre perennemente ausente.

Y ahora siento no estar,
no sentir de pedir perdón
que me sería muy propio también,
pero hoy digo sentir de saberme, de encontrarme en mí,
de "no me siento - no me escucho”
que no sé si es igual, como antes,
y podría aplicar aquella frase antigua.

No estoy. No estoy.
Ni estoy ni se me espera.

#escriviviendo 
#cotidianeidades 
#soledades 
#micerebrocomounquesogruyere 
#recuerdos 
#lagunasquesonoceanos 
#blablablásdegacela

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lunes, octubre 11, 2021

“Hoy no me puedo levantar”, más allá de la canción popera

Me espera un finde lleno de luz y color, diversión a espuertas, en tu fiesta me colé, jajajás y jijijís, desvirtualizaciones, vínculos, cariño, sentirse reconocida, ser parte de, disfrutar juntas, crecer juntas, aprender juntas, construir juntas, juntasjuntas-todojuntas.

Lástima (¡o menos mal!) que también se me ha llenado la cabeza, el cuerpo, el corazón... de apatía fría, de desgana enconada, de cansancio pesado y de inmovilismo feroz. Tengo esguinces en cada dedo del pie de tanto pasar y pasar y repasar de puntillas por la vida, como si esa vida no fuera mía, como si sumergirme en ella y en sus sentires fuera sinónimo de ahogamiento seguro, llamen al socorrista, ¿alguien habrá que se sepa la maniobra FLURRICH?. Undostres undostres, respira y pellízcale el pie, undostres undostres, respira y pellizca otra vez. Y sí, no me quedé en la maniobra FLURRICH -no la busqueis, dudo que exista. Y así seguimos aún, plin-plin-plin, andando de puntillas, y obviamente, siendo tal follon, perdiendo las ganas de andar.

Se ruega no gritar, no alborotar, no festejar aquí cerca. En estas arenas movedizas los muñecos de cera duermen, apenas se hunden (no parece peligroso su inmovilismo) y quién sabe si querrán ser despertados. 

Vuelvo a retroceder de puntillas sabiéndome a la vez muñeco durmiente de cera, cronista con esguinces en los pies, fotógrafa de guerra y naturalezas muertas, histérica exagerada arropándose en esta cama jaula en la que, oye, no se duerme TAN TAN mal.

#escriviviendo  #memificandoelmundo #hoynomepuedolevantar  #ahoraquenadiemeve  #desandarloandado #sssssshhhhhh
ALGUNOS BROCHAZOS DE ESTE MUNDO MIERDER AL QUE LLAMAMOS CASA
Te ha atropellado un camión y estás en el hospital hospital: claro, lo que necesites, quizá en unos días te llamamos por si hay algo que no encontremos, que tu orden en el archivo es espectacular pero solo lo entiendes tú y los plazos no van a pararse en el calendario solo porque tú te pares. Pero nada, tu tranquila y a recuperarte.

- ¿Te has enterado de lo de Cruz, eh? Que han fallecido sus padres con apenas semanas de diferencia, claro, tan mayores, yo creo que él se ha muerto de pena, ¡50 años de casados! Quién pudiera, eh? Bueno, y a esto, ¿Cruz cuando se reincorpora? Que vaya palo, pero aquí los pedidos ni los informes de venta van a hacerse solos. Y que ya, que el viaje a Canarias -¡ya querría yo, que me imagino una semanita ahora en Lanzarote y me huele el culo a playa!- pero que estamos en pleno cierre trimestral, que a ver cómo le contamos a hacienda luego... - Pero si tu no sabes si el padre de Cruz ha muerto por pena o por no haberse hecho él un huevo frito o unas salchichas en esos 50 años de casados.
Los comentarios de los mandamases ya te dan igual, aunque antes te frustraban, te encendían, te creaban preguntas para las que este mundo no tiene respuestas (o solo tiene una: tú-estás-abajo-obedece-y-calla).

Antes eras presa a menudo de ls frustración, la ira, las bromas y memes con las amigas de “hay que quemarlo todo”. Aun siendo algo desgastante, era mejor que este presente en el que todos los días son iguales (quizás algo que dijiste un día en el curro no sonó a la chavala sumisa que quiere optar a la empleada del mes y eso ya encendió alguna sospecha). Este presente en el que de tanto hacerte bolita en el sofá, empiezas a olvidar cómo se caminaba (¿era un pie delante, y manteniendo ese pie en su sitio, despegar el pie que quedó detrás y ponerle al nivel del que está ahora adelantado... o era un poquito más delante aún de ese otro pie?)

La ira tan presente, aunque dolorosa cuando impedía ver más allá o trazar planes conjuntos para contrarrestarla, para usarla de motor de la transformación social tan necesaria, tan urgente... esa ira que tenía todo el sentido de estar aquí, puesto que es uno de los problemas más graves en este mundo es que ni siquiera nos rebelemos, que naturalicemos las violencias y los daños. Esta ira, entre bloqueos y obstáculos a los espacios colectivos donde compartir sobre esto, donde pensar y construir juntas... esa ira y dolor fuertes (que no son mi síntoma, son el VUESTRO, habla del mundo que construís y nosotros intentamos habitar). Esa ira y pena, digo, se están poco a poco diluyendo entre química, química y más química.

Tu pastillero diario:
- 40 mg de fluoxetina, antidepresivo acolchador, 2 pastillas bucodispersables por la mañana.
- 15 mg de mirtazapina, antidepresivo sedante que hace nacerte nuevos estómagos dentro que exigen su tributo (y solo puedes dárselo en forma de azúcares, golosinas, bollos... Si intentas impedirlo ella te regala un mareo, crisis de ansiedad y conciencia corporal que empieza y acaba en el estómago, como si lo visualizaras por dentro).  
- La parte antipsicotica, que esta chica le da muchas vueltas a las cosas, que eso no acaba de tener sentido, y en estas rachas no le ayuda (no ayuda tampoco la lucidez, pero crear una familia de farmacos etiquetada como antilucideces no tiene el mismo punch que antipsicoticos. De estos, con su saltarin nombre QUETIAPINA! tenemos 4 pastillas de 50mg diarias, ampliable segun precise. De momento los 200mg diarios caen si o si.
- A veces necesitaras tirar de algo mas: benzos de efecto rapido, benzos de efecto hipnotico,quetiapina extra segun te veas.
- Y no, aqui no contanos los 18mg de POLARAMINE diarios, ni el corticoide que hace brotarse a la piel (yo suelo ir detras) en cada intento de retirada.
¿Os acordais? Me preferia enfadada, creo, a este pasar de puntillas, a este esguince cotidiano, a no encontrar bien las palabras, a llevar dias con este texto, prefería emocionarme como soy-era YO, intensa, vital, emocionada, emocionable. Hoy sí estoy mas cerca de los hombres grises de MOMO, o estaré viva pero lejísimos de mi parte VIVA REAL que anda aquí cerca y aún espera que alguien le haga el boca a boca, le diga que sigue siendo posible otro mundo que no nos expulse asi, donde nuestra ira y rabia se escuchen puesto que seran señales de alarma, no ya nuestras individuales, sino a nivel social. NUESTRA QUIEBRA, SU SINTOMA.
No sabemos bien, nos pilla tan perdidas como a ella, llamese psiquiatria,llamese DOCTORA x, llamese unidad de ingresos especializada en cofcofcof. Pero algo hemos aprendido: urge un cambio de rumbo inmediato, y si en el nuevo acechan nuevos riesgos, miedos, dudas, siempre serán mejores que las """"certezas"""" que hasta ahora manejabamos, igualmente dañinas y terrorificas, con las que perdiamos compañeras/os/es pacientes CADA MALDITO DIA.
Por una vez, atrevámonos a un viaje nuevo, conversando,curando heridas, retrocediendo si hace falta, CAMBIANDO EL RUMBO. Por una Santa vez, fiemonos de nuestra intencion, nuestra experiencia y saberes de tan laaaargo tiempo, frente a sus miedos, su tildar de acomodamiento a habernos arrebatado toda autonomia en sus recursos y con sus pastillas para nuestra cronificacion.
Aprendamos a dudar cada dia de su "llevamos años estudiando esto y sabemos que no se puede hacer de otro modo. NOSOTROS, NOSOTRAS, NOSOTRES, sí que llevamos años, algunos casi toda una vida viviendo con nuestra locura, nuestras dificultades, nuestros dolores... y lo hacemos compartiendo saberes, construyendo herramientas colectivas de cuidados, apoyandonos sororamente, tejiendo redes, haciendo barrio, construyendo comunidad, sembrando apoyo mutuo.
CERREMOS SUS BOCAS hasta que aprendan a escuvhar, y si se da esa opcion, partiendo del reconocimiento del daño causado, en un proceso de paz, jisticia y reparacion del que tanto podriamos aprender de hermanas latinoamericanas... si estamos en esas, si estamos en esas de veras y no como estrategia para resurgir mas fuertes y engañosos, bien, cerremos bocas, aplacemos dudas, escúchemonos, construyamos ese mañana habitable que tambien locas, locos y loques podremos disfrutar a plena luz. Miedos, dudas, preguntas, escepticismo... seran tan bienvenidas en los espacios de dialogo como la ilusion, la esperanza, la utopia, la comfianza, el cariño. Pero miedos, dudas y escepticismos no seran nunca más armas con las que bloquear cualquier avance.
SEGUIMOS... (ojalá)

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Blogger Unknown susurró...

viernes, junio 26, 2020

Presentación de la Antología sobre Amores Subversivos

El próximo martes despedimos junio con la presentación de la Antología AMORES SUBVERSIVOS, en cuya convocatoria participé hace varias semanas y entre cuyos contenidos figura el textito que escribí.

Cartel de la presentación de la antología Amores Subversivos
(más información en el teléfono 914802508 o e-mail elenaarnedo3@madrid.es)

La presentación (virtual por exigencias del guion postapocalíptico que vivimos) está abierta a todas las personas interesadas: autoras, autores y participantes en la convocatoria, vecinas del barrio del Espacio de Igualdad Elena Arnedo y vecinas de otros tantos barrios, trabajadoras en Espacios de Igualdad, escritoras en ciernes, vínculos y afectos que podáis querer asistir... En el cartel de arriba viene el enlace de la plataforma ZOOM que se utilizará, así como la contraseña de entrada en la sesión.

Yo espero que se alíen los astros (¡ojalá!) para que el lunes consiga descansar por la noche y a las 12h del martes no esté sumida en uno de mis dramas imprevisibles, y pueda conectarme y "asistir" a la presentación. Tengo ganillas y me hace un poquito de ilusión. El proceso de escritura del pequeño ¿cuento, relato, historia, texto? que presenté me ayudó a mirar al futuro algo más esperanzada, justo cuando me hacía mucha mucha falta esa esperanza. Se me estaba escapando entre los dedos y sus guantes de plástico, manos enguantadas para salvarnos de los peligros que trae la Nueva Normalidad (los que trae en forma de coronavirus, claro; los de la pobreza, el aislamiento social, la discriminación, la vulneración de DDHH, la soledad impuesta, la medicalización y patologización de la vida cotidiana, la precariedad, la explotación laboral, las violencias institucionales y sistémicas... esos peligros ya estaban antes y no importaban, así que qué van a importar ahora, con un enemigo tan visible como este virus que bien situado bajo los focos se lleva todas las miradas, los minutos en el noticiario, las portadas de los periódicos, los titulares en prensa y hasta las conversaciones de wassapp). 

Ahora, releer el texto que presenté (titulado, así nada grandilocuente 🙈 "Un mundo nuevo llama a la puerta") me hace reconectar con ese "Yo" más esperanzado, constructor de futuros habitables junto a mi gente, mi red, vosotras. Y ojalá esa esperanza que a mí me trae pueda llegar también a quien lea esta pequeña antología que verá la luz enseguida (puestos a pedir ojalás, ojalá también con algunos ejemplares en papel) y que se presenta (o si la salud me lo permite -he perdido la cuenta de cuántos ojalá llevo en este post-: presentamos) este martes 30 de junio a las 12h, vía ZOOM.

Nos vemos ahí, más ojalás mediante.

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viernes, agosto 23, 2019

¿Imaginamos que imaginamos? (I): La cara oculta de Cronos

[Mini cuento no tan mini redactado dentro del mega maratón de escritura que para todo agosto propone la comunidad escritora uruguaya bajo el hashtag #MMEUY. Este texto corresponde a mi versión para la temática convocada para el 15 de agosto dentro del #DesafíoMMEUY (el tiempo). Y esto salió...]

A los 6 años su madre le apagaba la tele para desayunar más rápido. Esos quince minutos extra absorta viendo los dibujos eran demasiado tiempo y podían llegar tarde al cole. Cronos era muy exigente
Con 9 años esperaba ansiosa el verano: tres meses de vacaciones suponía todo el tiempo del mundo por delante. Cronos podía ser generoso
A sus 17, emociones adolescentes mediante, tuvo un amor de verano el mes que alquilaron un apartamento en la playa. En noviembre se preguntaba cómo había podido acabar tan rápido algo que había sido tan intenso. Cronos, todo un cínico, sonreía para sí
Cumpliendo 23 años se sintió demasiado mayor. ¿No debía de haber hecho muchas más cosas a esas alturas? Cronos, ambicioso e impaciente, susurraba tictac-tictac a su oído
No vivió su primer ingreso psiquiátrico hasta llegar al cuarto de siglo. Cuando releía el informe del alta, las fechas no cuadraban. Nunca el tiempo pasó tan lento como entre esas paredes blancas. Hubiera ahogado a Cronos con sus propias manos.
Celebró los 30 compartiendo un viaje en furgoneta recorriendo la ruta de los castillos del Loira con su amigo, cómplice, amor, amante, compañero… Ese julio Cronos jugó con ellos de nuevo: los días pasaron rápido-rápido, pero a la vez hicieron y disfrutaron tanto de ellos que el recuerdo se grabó eternamente en esa memoria suya de funcionamiento bastante aleatorio.
Su 38 cumpleaños lo disfrutó entre amigos, amores, afectos, vínculos queridos, ella sonriente como una niña chica, el pelo en dos trenzas largas como nunca antes.
—¿No es increíble? —se preguntaba feliz—. ¡Tenemos muchísimos años, nunca habíamos tenido tantos como ahora! 38 años, ¿quién nos lo habría dicho?
(¿Quizá una postal de agradecimiento a Cronos tendría cierto sentido ahora?)
No tenía aún 40 aquella noche en que supo de un accidente en cadena en la A3 y él no volvía, no volvía, su teléfono no daba señal, nadie daba aviso, no había información… Aquella noche en vela, de angustia insomne y delirios disparados, sabía que no duró siete horas ni diez ni doce. Sus peores temores no se cumplieron pero no importaba lo que dijera el reloj, esa madrugada del 8 de octubre duró varias semanas, seguro.
Pasados sus 45, los resultados de una prueba médica marcaban en el calendario límites ya improrrogables para su madre. No recordaba bien cuándo se habían visto por última vez. En alguna comida no haría tanto, ¿no? Se le hacían tan largas y tensas, interminables, cada minuto pendiente de cómo no meter la pata o cómo no reprochar ella tampoco nada. Sin embargo, esos últimos dos meses que sí intentaron estar presentes cada una en la vida de la otra, obviamente supieron a poco, habiendo desaprovechado tanto tiempo antes.
Ya en su cincuentena, aún Cronos jugaba con ella y su percepción temporal, que no deja de ser una ilusión compartida más o menos colectivamente. ¿Un bar puede llevar dos años abierto y a la vez llevar muy poquito? ¿"No debes preocuparte, estarán listas enseguida" es aplicable a la ración de alitas que tarda dos horas en salir? ¿Cuánto tiempo -minutos, días, semanas, meses- necesita quien te dice “claro que te quiero, solo necesito tiempo”?
Estrenaron otra década y Cronos hacía tiempo que ya no jugaba: les daba pistas. Pistas de esa parte ilusoria del tiempo, de esa convención social que era así porque así la habíamos pactado, pero que podíamos pactar distinto. Y, ya más mayores de lo que hubieran querido, empezaron a disfrutar, ella, su compañero-amigo-amor-cómplice-amante y también todos esos otros vínculos cercanos de etiquetas innecesarias o en todo caso intercambiables, en continua evolución, no definitivas ni definitorias… empezaron a disfrutar de haber por fin entendido su propio poder para con el tiempo. Desde ahí aprendieron a modelarlo a su antojo, según sus deseos, capacidad de disfrute y de si querían estirarlo o contraerlo hasta su mínima expresión.

Cronos sonrió, era difícil decir si cínico o satisfecho. ¿Cómo podía haberles costado tanto a estos seres ver que en su mano estaba acabar con muchas tiranías, y que la del tiempo era solo otra más de ellas? Si hasta como señal de aviso se había ocupado de hacer los relojes de muñeca, los despertadores, las alarmas… todas particularmente incómodas, como pista inicial de que debían dejar de usarlos, de que esas eran formas en que creían controlar el tiempo cuando, al contrario, era este el que les controlaba aún mejor a ellos. Había estado décadas dejando pistas aquí y allá y ellos habían tardado tanto en entender el mensaje y el poder que podían tener en cuanto decidieran tomarlo… aunque hablar de décadas como demasiado tiempo quizá era entrar en su propia trampa 

—Por fin —se dijo, ahora ya sí, sin duda satisfecho―. Por fin se apañarán solos, dueños de su destino, de su tiempo y lo que elijan hacer con él.

Agotado, se acurrucó sobre sí mismo, dio un sonoro bostezo y…. ¿se había engullido a sí mismo en el bostezo, se había desvanecido? Quién sabe… pero cada persona que lo hubiera visto habría podido tener todo el tiempo del mundo, literalmente, para averiguar qué había sido del Dios. Y afortunadamente, dignas destinatarias del regalo del Tiempo, todas encontraron algo mejor que hacer con su nueva capacidad de modelar el tiempo que buscar a Cronos.

(¿Quieres guardartelo en una imagen? Haz click y a ver qué ven tus ojos de elfo 😉)

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domingo, noviembre 30, 2014

Informe meteorológico

A veces soy como el cielo, me nublo sin razón aparente, primero en blanco, luego en grises y finalmente en casi negro, y ni el sol puede asomarse a través de mis pensamientos oscuros-oscuros, ni las llamadas de mi gente consiguen hacerme salir de casa, porque sé que en cualquier momento puedo descargarme en lluvia torrencial que mis ojos no pueden contener. Y para qué vamos a quitarnos el pijama si estoy tan gris por dentro, y para qué intentar ilusionarme con nada si estoy tan nublada y rota, y para qué salir de debajo del edredón si el frío que tengo no entiende de mantas ni radiadores.

El miedo es que ese a veces no sea de cuando en cuando sino que se instale y compartamos dirección postal. El miedo es que el chaparrón no pase y las alcantarillas no sean suficiente y acaben las calles anegadas, la ropa nunca seque y todos mis zapatos calen. El miedo, digo, es que la ilusión sea algo permanentemente ajeno, y no consiga sentir propio ningún proyecto, y me aleje de todo y de todos para encerrarme bajo siete llaves. El miedo es ver cómo los únicos pasos que doy son en esa dirección y casi sería mejor quedarse quieta, paralizada, como si la Medusa me hubiera mirado fijamente y mis ojos se hubieran cruzado demasiado tiempo con los suyos, y ¡zas!, mi cuerpo se hubiera petrificado para siempre.

Así que me quedo en casa y oigo primero un pling-pling contra el cristal, las primeras gotas que poco a poco van transformándose en una lluvia constante, y me doy cuenta de que he olvidado cerrar las ventanas y el agua está entrando en el salón, en el dormitorio, en el baño; y al poco me doy cuenta de que yo misma acompaño a la lluvia, yo lluevo también, y las nubes negras están dentro y fuera de mi casa, dentro y fuera de mi cabeza, y la tormenta no cesa, y los truenos hacen que los gatos maúllen atemorizados y corran a esconderse bajo la cama... pero yo no quepo en su escondite y sólo me queda esperar a que, tal vez mañana o al otro o cuando cambie la estación, la lluvia cese fuera. Y esperar que entonces, también cese de derramarme por dentro, de sentirme sola aun contigo al lado, perdida aun con todos los mapas al alcance de la mano, rota en mil pedazos que no encajan ni siguiendo al pie de la letra el manual de instrucciones.

Me escondo en el sofá, bajo el edredón, en pijama. Sigo lloviendo, baja la temperatura, soy granizo que hace que las cosechas se pierdan. Dejo de escribir.

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